martes, 30 de abril de 2013

"La Red Social" (2010) y la amenaza de la privacidad pública



Es innegable la influencia que las redes sociales han tenido en nuestra vida en los últimos años. No solo por su propio papel como medio de comunicación y contacto con los demás, sino también por su progresivo empape de todos los aspectos de la sociedad, donde se han ido infiltrando poco a poco hasta estar en el último rincón de nuestra existencia. Las artes, obviamente, no iban a ser una excepción a esa invasión, algo de lo que empecé a darme cuenta mientras veía una estúpida escena en la afamada película de Marvel Thor.



Era solo cuestión de tiempo que alguien se decidiera a hacer una cinta basada en la creación de esta archiconocida red social llamada Facebook, y ese rol como paladín de Mark Zuckerberg decidió asumirlo el señor David Fincher, un hombre que empezó en la industria trabajando para Industrial Light & Magic, y cuyo primer largometraje fue la decente Alien3. Alguien que ha dirigido Se7en, El juego (más floja, es cierto, pero nada mala), El club de la lucha, La habitación del pánico, Zodiac o El curioso caso de Benjamin Button. Hasta 2010 esa era toda su filmografía, muy elogiable, y decidió entonces meterse en una piscina un tanto arriesgada, apostando por el caballo de Facebook, y La red social (poco después completaría lo que para mí es su declive con la adaptación americana de las dichosas novelas de Stieg Larsson, tan populares hoy en día).


domingo, 21 de abril de 2013

Periodismo 3.0 (cuando el 2.0 queda desactualizado)

"¡Internet es el futuro!"

¿Quién no ha escuchado esto alguna vez? Una afirmación muy cierta para principios del Siglo XXI, que en poco más de diez años ya ha quedado obsoleta. Internet YA es el presente. Y en el mundo de la prensa se pueden comprobar los efectos del salto al mundo digital. El porcentaje de personas, especialmente entre los más jóvenes, que consumen información por internet es cada vez mayor, al tiempo que los medios tradicionales se ven obligados a pasar de la fase contemplativa en la que evaluaban cómo crecía su nuevo competidor a un estado en el que buscan alternativas con las que subsistir, aliándose con él o explorando nuevas posibilidades para ofrecer a su público. Internet ya es el medio de referencia para millones de personas, ofreciendo información por una multiplicidad de canales y abarcando toda la amplia variedad de medios existentes.



lunes, 15 de abril de 2013

Motores de búsqueda




Siempre que queremos encontrar en la gran red de internet, a no ser que tengamos la dirección web, utilizaremos los buscadores disponibles para ello. Los tres más usados son Google, Yahoo y Bing. ¿Cómo funcionan estos buscadores?


En primer lugar, los buscadores se crean su propia copia de Internet a través de unos programas que van visitando las webs y copiándolas en los discos de estos buscadores. Al ser un proceso largo, a veces aparecen páginas que ya se han eliminado pero que seguían guardadas en el caché (área de almacenamiento). Pero estos programas no copian Internet cada día, sino que van actualizando los datos que han cambiado y copian webs nuevas. Los buscadores toman los datos de Internet y los transforman en una estructura de datos que contiene la información, unos sistemas de indexación (el índice de las palabras que aparecen en la página, los nombres de las páginas en las que aparecen), compresión (se eliminan las imágenes y el formato del texto para hacer una búsqueda más rápida) y organización de estos datos. Google, por ejemplo, utiliza BigTable.

domingo, 7 de abril de 2013

El Gran Google y su política de privacidad




“El Gran Hermano te vigila”. 1984, George Orwell


El Gran Hermano (“Big Brother” en el original) es un personaje ficticio perteneciente a la obra cuya cita abre este artículo, y era el líder totalitario -hasta sus últimas consecuencias- de Oceanía, una de las tres grandes potencias de la novela. En dicha novela, cada persona estaba bajo completo control y vigilancia del Gran Hermano, mediante un dispositivo denominado telepantalla, que registraba todas sus acciones, intereses y deseos, siendo a su vez emisor de toda la propaganda gubernamental.